lunes, 26 de junio de 2017

Período de los reyes


Se denomina así al período en que los hebreos eran gobernados por los reyes. Surgió por la necesidad de unificar y defenderse contra sus enemigos, los filisteos de la costa y los nómades del desierto, para lo cual contaron con un gran espíritu de solidaridad, unidad religiosa y el ejemplo de las grandes monarquías de Egipto y Mesopotamia.
Los principales reyes fueron: Saúl, David y Salomón.
a. SAÚL
Fue nombrado rey a petición del pueblo. Durante su gobierno organizó un magnífico ejército, que le permitió a la cultura hebrea vivir en paz y asegurar sus fronteras. Convertido en brillante guerrero, combatió a los filisteos y a los nómades del desierto.
b. DAVID
Se hizo famoso por su valiente hazaña de dar muerte con su honda al gigantesco guerrero filisteo llamado Goliat.
David fue un rey profeta, verdadero creador del Estado Hebreo. Fundó la capital del reino en los restos de la fortaleza de Jebús, a la que llamó Jerusalén, ciudad que fue símbolo de la unidad religiosa y política del pueblo judío. Condujo con gran pompa a esta ciudadela el Arca de la Alianza.
Este era un cofre de cedro, donde los hebreos guardaban las Tablas de la Ley, que celosamente habían conservado durante sus andanzas por el desierto.
El rey profeta había establecido un poderoso ejército con el cual sometió fácilmente a sus enemigos (filisteos, moabitas, madianitas, amalecitas, amonitas y sirios). Durante su gobierno el dominio de la cultura hebrea se extendió desde el río Éufrates hasta el mar Rojo, con excepción de Fenicia.
La aparente unidad del Estado de Israel fue turbada por conspiraciones palaciegas contra David, hasta el punto de que su hijo Absalón se sublevó contra su autoridad. David puso vencerlo gracias a sus mercenarios, quienes le dieron muerte. Esta muerte le causó profundo pesar y le inspiró admirables poesías.

c. SALOMÓN
A la muerte de David le sucedió en el trono su hijo preferido Salomón. En su reinado, los hebreos adquirieron un gran desarrollo material, particularmente en la actividad comercial, con cuyas riquezas embellecieron su capital y construyeron el templo de Jerusalén, en siete años.
Este templo se edificó según las indicaciones de David, en el lugar donde se encontraba el Arca de la Alianza, por artesanos cananeos y fenicios. Sus muros eran de grandes bloques de piedra y los ensamblajes, de cedro dorado y esculpido.
El templo comprendía un recinto de acceso público; un patio atrio de los sacerdotes, en el cual había un altar para los sacrificios y una fuente de bronce con agua para las purificaciones; y un santuario que se dividía en dos cámaras: en una adornada por diez candelabros de siete brazos, se quemaba incienso; en la otra, se guardaba el Arca de la Alianza.
El Cisma
Se denomina cisma a la división del pueblo hebreo en dos reinos: el de Israel y el de Judá. Esto se debió a que las tribus de la región central y del norte se negaron a pagar los tributos implantados por Salomón.
El reino de Israel
Comprendía las diez tribus del norte y aclamaron por rey a Jeroboam. Este reino era más extenso y poderoso que Judá. Su capital fue la ciudad de Samaria. Sus soberanos contraían matrimonio, en algunas oportunidades con princesas extranjeras, permitiendo la penetración de nuevos religiosos.
El reino de Judá
Comprendía las dos tribus del sur: Judá y Benjamín, que permanecieron fiel a su rey Roboam, hijo de Salomón y heredero legítimo del reino. Tenía por capital a la ciudad de Jerusalén. Conservaron y desarrollaron las enseñanzas bíblicas.  Ambos reinos vivían en constantes contradicciones internas. Estas querellas generaron, en Israel y Judá, la aparición de los profetas.
Los Profetas
Los profetas eran hombres de condición humilde; una especie de oradores populares, inspirados por Dios. Lucharon ardorosamente por defender la pureza de la religión hebrea. Vivían retirados en el desierto y en las montañas, dedicados a la meditación y a la oración. Visitaban también a las tribus, predicando profecías y penitencias o recordando al pueblo sus deberes para con Jehová. Anunciaban severos castigos para aquellos que incumplieran el Decálogo de los mandamientos de Dios.
Los principales profetas fueron: Elías, Amós, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.
ELIAS
Este profeta acusó al rey Acab de Israel de haber traicionado la religión y profetizó su muerte, quien efectivamente murió a los pocos años en una batalla campal.
AMOS
Fue un predicador religioso en el sur de Palestina. Fustigó el lujo de los potentados, su corrupción, su avaricia y su crueldad para con los desposeídos.
ISAIAS
Vivió en Judá, exaltó el sentimiento religioso y profetizó la ruina de Samaria y Jerusalén.
JEREMIAS
Afirmó la universalidad de Jehová y anuncio la caída de Jerusalén en manos de Nabucodonosor. Escribió sus famosos versos de dolor y tristeza en su obra denominada las “Lamentaciones”. Jeremías hizo de la religión la base duradera de la nacionalidad judía, al margen de la independencia política.
EZEQUIEL
Apareció en la época del cautiverio, en Babilonia. Predicó la fe profunda en Jehová y el retorno del pueblo hebreo a la libertad y el esplendor.
Dispersión de los Judíos
Los dos reinos fueron absorbidos por los grandes imperios.
Israel fue conquistado por el poderoso ejército asirio, en el año 722 a.C.
Judá, mantuvo su independencia por más de un siglo y se libró de la conquista asiria. En el año 597 a.C. Nabucodonosor sometió al reino de Judá y redujo al cautiverio, en Babilonia, al rey y a las clases altas.  La destrucción del reino judío, repercutió sobre la vida política y sus propias creencias de los hebreos. Como consecuencia aparecieron distintas sectas que se disputaban entre sí, como la de los fariseos, saduceos y esenios.
Los fariseos, condenaban todas las prácticas supersticiosas y proclamaban la aplicación estricta del mosaísmo o la “ley de Moisés”.
Los saduceos, también defensores del mosaísmo. Negaban la inmortalidad del alma y los castigos y premios más allá de la vida. Además, aseguraban que la felicidad se conseguía con el goce de los bienes terrenales.
Los esenios, fueron pequeñas comunidades defensoras de la ley de Moisés y de una moral extremadamente severa.
La aparición de Cristo acentuó más estas diferencias religiosas, ya que muchos judíos abrazaron la nueva religión cristiana y otros, la combatieron.
La Diáspora
La diáspora es el proceso de dispersión de los judíos. Esto se produjo en el gobierno del emperador romano Tito, quien castigó una rebelión independentista judía, en el año 70 a.C. Después de apoderarse y saquear Jerusalén, muchos judíos fueron vendidos como esclavos y otros expulsados de su país, fueron diseminados por todo el imperio romano.
Los judíos no pudieron recuperar su libertad política, pues sufrieron sucesivas dominaciones de los persas, griegos, romanos, árabes, turcos e ingleses. Sin embargo, mantuvieron su nacionalismo judío a través de una fe profunda, sin mezclarse con poblaciones de origen distinto.
1.       Organización Económica
La organización económica de los hebreos cambió cuando se establecieron en las tierras de Canaán. De pastores nómadas se convirtieron en agricultores sedentarios. Muchos llegaron a enriquecerse y convertirse en terratenientes, con servidumbre y numerosos esclavos.
2.       La propiedad
La igualdad primitiva sobrevivió a través del año sabático, que consistía en que un año de cada siete, era necesario dejar en reposo los campos, cediendo a los pobres lo que la tierra produjera por sí misma.  También se celebraba el año del jubileo, fiesta solemne que realizaban cada cincuenta años(siete veces siete años) en la que además de dejar en reposo las tierras, volvían a sus dueños originales las fincas vendidas y recobraban su libertad los esclavos.
3.       Producción Agropecuaria
Los hebreos se destacaron en agricultura y sobresalieron en el cultivo del trigo, la cebada, la vid, el olivo y las higueras. En sus campos pastaban cabras, asnos, ovejas y bueyes.
4.       El Comercio
El comercio y la industria prosperaron especialmente durante el rey Salomón.
Se comercializaban mediante caravanas por tierra y por medio de embarcaciones con los pueblos del Mediterráneo Oriental y del mar Rojo, para lo cual contó con el equipamiento y guía de los fenicios.
– La tierra le proporcionaba trigo, aceite y miel que se cambiaban por la madera y productos manufacturados de Fenicia.
– Del misterioso país de Ophir (costa de Somalía, África), traían oro, piedras preciosas y maderas raras.
– Las especias y el incienso se importaban del reino de Saba (Arabia) a Palestina, que luego se distribuía en Egipto, Siria y Fenicia.

– Se establecieron relaciones comerciales entre Palestina y Tiro, ciudad fenicia que dominaba el Mediterráneo.

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