Se denomina así al período en que
los hebreos eran gobernados por los reyes. Surgió por la necesidad de unificar
y defenderse contra sus enemigos, los filisteos de la costa y los nómades del
desierto, para lo cual contaron con un gran espíritu de solidaridad, unidad
religiosa y el ejemplo de las grandes monarquías de Egipto y Mesopotamia.
Los principales reyes fueron: Saúl, David y Salomón.
Los principales reyes fueron: Saúl, David y Salomón.
a. SAÚL
Fue nombrado rey a petición del
pueblo. Durante su gobierno organizó un magnífico ejército, que le permitió a
la cultura hebrea vivir en paz y asegurar sus fronteras. Convertido en
brillante guerrero, combatió a los filisteos y a los nómades del desierto.
b. DAVID
Se hizo famoso por su valiente
hazaña de dar muerte con su honda al gigantesco guerrero filisteo llamado Goliat.
David fue un rey profeta, verdadero
creador del Estado Hebreo. Fundó la capital del reino en los restos de la
fortaleza de Jebús, a la que llamó Jerusalén, ciudad que fue símbolo de la
unidad religiosa y política del pueblo judío. Condujo con gran pompa a esta
ciudadela el Arca de la Alianza.
Este era un cofre de cedro, donde
los hebreos guardaban las Tablas de la Ley, que celosamente habían conservado
durante sus andanzas por el desierto.
El rey profeta había establecido un poderoso ejército con el cual sometió fácilmente a sus enemigos (filisteos, moabitas, madianitas, amalecitas, amonitas y sirios). Durante su gobierno el dominio de la cultura hebrea se extendió desde el río Éufrates hasta el mar Rojo, con excepción de Fenicia.
El rey profeta había establecido un poderoso ejército con el cual sometió fácilmente a sus enemigos (filisteos, moabitas, madianitas, amalecitas, amonitas y sirios). Durante su gobierno el dominio de la cultura hebrea se extendió desde el río Éufrates hasta el mar Rojo, con excepción de Fenicia.
La aparente unidad del Estado de
Israel fue turbada por conspiraciones palaciegas contra David, hasta el punto
de que su hijo Absalón se sublevó contra su autoridad. David puso vencerlo
gracias a sus mercenarios, quienes le dieron muerte. Esta muerte le causó
profundo pesar y le inspiró admirables poesías.
c. SALOMÓN
A la muerte de David le sucedió en
el trono su hijo preferido Salomón. En su reinado, los hebreos adquirieron un
gran desarrollo material, particularmente en la actividad comercial, con cuyas
riquezas embellecieron su capital y construyeron el templo de Jerusalén, en
siete años.
Este templo se edificó según las
indicaciones de David, en el lugar donde se encontraba el Arca de la Alianza,
por artesanos cananeos y fenicios. Sus muros eran de grandes bloques de piedra
y los ensamblajes, de cedro dorado y esculpido.
El templo comprendía un recinto de acceso público; un patio atrio de los sacerdotes, en el cual había un altar para los sacrificios y una fuente de bronce con agua para las purificaciones; y un santuario que se dividía en dos cámaras: en una adornada por diez candelabros de siete brazos, se quemaba incienso; en la otra, se guardaba el Arca de la Alianza.
El templo comprendía un recinto de acceso público; un patio atrio de los sacerdotes, en el cual había un altar para los sacrificios y una fuente de bronce con agua para las purificaciones; y un santuario que se dividía en dos cámaras: en una adornada por diez candelabros de siete brazos, se quemaba incienso; en la otra, se guardaba el Arca de la Alianza.
El Cisma
Se denomina cisma a la división del
pueblo hebreo en dos reinos: el de Israel y el de Judá. Esto se debió a que las
tribus de la región central y del norte se negaron a pagar los tributos
implantados por Salomón.
El reino de Israel
Comprendía las diez tribus del norte
y aclamaron por rey a Jeroboam. Este reino era más extenso y poderoso que Judá.
Su capital fue la ciudad de Samaria. Sus soberanos contraían matrimonio, en
algunas oportunidades con princesas extranjeras, permitiendo la penetración de
nuevos religiosos.
El reino de Judá
Comprendía las dos tribus del sur:
Judá y Benjamín, que permanecieron fiel a su rey Roboam, hijo de Salomón y
heredero legítimo del reino. Tenía por capital a la ciudad de Jerusalén.
Conservaron y desarrollaron las enseñanzas bíblicas. Ambos reinos vivían en constantes
contradicciones internas. Estas querellas generaron, en Israel y Judá, la
aparición de los profetas.
Los Profetas
Los profetas eran hombres de
condición humilde; una especie de oradores populares, inspirados por Dios.
Lucharon ardorosamente por defender la pureza de la religión hebrea. Vivían
retirados en el desierto y en las montañas, dedicados a la meditación y a la
oración. Visitaban también a las tribus, predicando profecías y penitencias o
recordando al pueblo sus deberes para con Jehová. Anunciaban severos castigos
para aquellos que incumplieran el Decálogo de los mandamientos de Dios.
Los principales profetas fueron: Elías, Amós, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.
Los principales profetas fueron: Elías, Amós, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.
ELIAS
Este profeta acusó al rey Acab de
Israel de haber traicionado la religión y profetizó su muerte, quien
efectivamente murió a los pocos años en una batalla campal.
AMOS
Fue un predicador religioso en el
sur de Palestina. Fustigó el lujo de los potentados, su corrupción, su avaricia
y su crueldad para con los desposeídos.
ISAIAS
Vivió en Judá, exaltó el
sentimiento religioso y profetizó la ruina de Samaria y Jerusalén.
JEREMIAS
Afirmó la universalidad de Jehová y
anuncio la caída de Jerusalén en manos de Nabucodonosor. Escribió sus famosos
versos de dolor y tristeza en su obra denominada las “Lamentaciones”.
Jeremías hizo de la religión la base duradera de la nacionalidad judía, al
margen de la independencia política.
EZEQUIEL
Apareció en la época del
cautiverio, en Babilonia. Predicó la fe profunda en Jehová y el retorno del
pueblo hebreo a la libertad y el esplendor.
Dispersión de los Judíos
Los dos reinos fueron absorbidos
por los grandes imperios.
Israel fue conquistado por el
poderoso ejército asirio, en el año 722 a.C.
Judá, mantuvo su independencia por más de un siglo y se libró de la conquista asiria. En el año 597 a.C. Nabucodonosor sometió al reino de Judá y redujo al cautiverio, en Babilonia, al rey y a las clases altas. La destrucción del reino judío, repercutió sobre la vida política y sus propias creencias de los hebreos. Como consecuencia aparecieron distintas sectas que se disputaban entre sí, como la de los fariseos, saduceos y esenios.
Judá, mantuvo su independencia por más de un siglo y se libró de la conquista asiria. En el año 597 a.C. Nabucodonosor sometió al reino de Judá y redujo al cautiverio, en Babilonia, al rey y a las clases altas. La destrucción del reino judío, repercutió sobre la vida política y sus propias creencias de los hebreos. Como consecuencia aparecieron distintas sectas que se disputaban entre sí, como la de los fariseos, saduceos y esenios.
Los fariseos, condenaban todas las
prácticas supersticiosas y proclamaban la aplicación estricta del mosaísmo o la
“ley de Moisés”.
Los saduceos, también defensores
del mosaísmo. Negaban la inmortalidad del alma y los castigos y premios más
allá de la vida. Además, aseguraban que la felicidad se conseguía con el goce
de los bienes terrenales.
Los esenios, fueron pequeñas
comunidades defensoras de la ley de Moisés y de una moral extremadamente
severa.
La aparición de Cristo acentuó más
estas diferencias religiosas, ya que muchos judíos abrazaron la nueva religión
cristiana y otros, la combatieron.
La Diáspora
La diáspora es el proceso de
dispersión de los judíos. Esto se produjo en el gobierno del emperador romano
Tito, quien castigó una rebelión independentista judía, en el año 70 a.C.
Después de apoderarse y saquear Jerusalén, muchos judíos fueron vendidos como
esclavos y otros expulsados de su país, fueron diseminados por todo el imperio
romano.
Los judíos no pudieron recuperar su
libertad política, pues sufrieron sucesivas dominaciones de los persas,
griegos, romanos, árabes, turcos e ingleses. Sin embargo, mantuvieron
su nacionalismo judío a través de una fe profunda, sin mezclarse con
poblaciones de origen distinto.
1. Organización Económica
La organización económica de los
hebreos cambió cuando se establecieron en las tierras de Canaán. De pastores
nómadas se convirtieron en agricultores sedentarios. Muchos llegaron a
enriquecerse y convertirse en terratenientes, con servidumbre y numerosos esclavos.
2. La propiedad
La igualdad primitiva sobrevivió a
través del año sabático, que consistía en que un año de cada siete, era
necesario dejar en reposo los campos, cediendo a los pobres lo que la tierra
produjera por sí misma. También se
celebraba el año del jubileo, fiesta solemne que realizaban cada cincuenta
años(siete veces siete años) en la que además de dejar en reposo las tierras,
volvían a sus dueños originales las fincas vendidas y recobraban su libertad
los esclavos.
3. Producción Agropecuaria
Los hebreos se destacaron en
agricultura y sobresalieron en el cultivo del trigo, la cebada, la vid, el
olivo y las higueras. En sus campos pastaban cabras, asnos, ovejas y bueyes.
4. El Comercio
El comercio y la industria
prosperaron especialmente durante el rey Salomón.
Se comercializaban mediante caravanas por tierra y por medio de embarcaciones con los pueblos del Mediterráneo Oriental y del mar Rojo, para lo cual contó con el equipamiento y guía de los fenicios.
Se comercializaban mediante caravanas por tierra y por medio de embarcaciones con los pueblos del Mediterráneo Oriental y del mar Rojo, para lo cual contó con el equipamiento y guía de los fenicios.
– La tierra le proporcionaba trigo,
aceite y miel que se cambiaban por la madera y productos manufacturados de
Fenicia.
– Del misterioso país de Ophir
(costa de Somalía, África), traían oro, piedras preciosas y maderas raras.
– Las especias y el incienso se
importaban del reino de Saba (Arabia) a Palestina, que luego se distribuía en
Egipto, Siria y Fenicia.
– Se establecieron relaciones
comerciales entre Palestina y Tiro, ciudad fenicia que dominaba el
Mediterráneo.
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